El índice considera la expectativa de vida, la satisfacción de sus habitantes y la contaminación.
Una inmensa isla volcánica en medio del Atlántico que se yergue al filo del Círculo Ártico y que vive por meses sumergida en eternas noches polares es el país “más feliz” de Europa. Islandia ocupa el primer lugar en una tabla de los Estados europeos con las mejores condiciones de garantizar que sus ciudadanos lleven una vida larga y feliz.
El European Happy Planet Index tuvo en cuenta para evaluar a los países la expectativa de vida (80 años en Islandia), la satisfacción de los habitantes por su calidad de vida y la eficiencia en materia de uso del carbono, es decir, el cuidado del medio ambiente. Este índice es diferente al de desarrollo humano de la ONU, que evalúa la expectativa de vida, la educación y el PBI.
El sondeo, publicado por la fundación New Economics y por Friends of the Earth (Amigos de la Tierra), corona a Islandia, uno de los países favoritos de Jorge Luis Borges, quien viajaba allí con frecuencia para traducir las antiguas escrituras nórdicas del idioma vikingo —el norse— al castellano.
Islandia es la segunda isla en superficie de Europa, pero a la vez es el país menos poblado del continente, con 300 mil habitantes. Fue colonizado por primera vez por inmigrantes noruegos y celtas a finales del siglo IX y tiene el Parlamento más antiguo del mundo, establecido en el año 930. Gobernado luego por Noruega y Dinamarca, finalmente obtuvo su independecia en 1944.
“Hace 50 años, Islandia era un país muy pobre, pero con un fuerte tesoro en tradiciones culturales, con una fuerte mezcla de raíces vikingas y celtas”, explica Walter Koltonski, cónsul de Islandia en la Argentina, que cuenta que en la casa de todo islandés jamás falta una nutrida biblioteca e instrumentos musicales como el piano o el armonio para mitigar la soledad de las largas noches polares. Avidos lectores, también escriben: el número anual “per cápita” de libros publicados es más elevado que en cualquier otro lugar del mundo. Y tienen un Premio Nobel de Literatura en su haber, Halldor Laxness (1902-1998).
El gran salto de la economía ocurrió en los 70, cuando el Estado apostó por diversificar la principal producción del país, la pesca, y apuntar también a los servicios y al desarrollo de alta tecnología. Así, regresaron “cerebros” de distintas especialidades que habían sido enviados al exterior para perfeccionarse. El lema implícito era: “para desarrollarnos no es suficiente que seamos buenos, tenemos que ser excelentes”. La apuesta tuvo sus frutos.
“Hoy se vive estupendamente bien”, dice Koltonsky. “En Islandia la gente gana mucho y gasta mucho”, resume.
En Reykjavik, la capital, viven unos 100 mil habitantes, algo similar a la población de Tandil. Es una de las ciudades más caras del mundo pero a los islandeses no les importa: gastan en los más de 100 restaurantes, teatros y discotecas. Son fuertes consumidores de alcohol.
Adoran la vida al aire libre, pescar salmones, escalar montañas y acampar. Y, sobre todo, viajar. Son fanáticos de España y la Costa Azul, donde buena parte de los islandeses tienen casas de veraneo.
Trabajadores —el promedio de horas laborales semanal es de 47,3—, los sábados y domingos les gusta bailar y divertirse. Un joven que trabaja en una pizzería y alguna otra changa, por ejemplo, puede comprarse sin problemas un BMW. La mayoría de la gente tiene auto y un buen pasar: el ingreso per cápita es de casi 51 mil dólares anuales, según datos del Trade Council of Iceland.
Los islandeses tampoco tienen demasiadas preocupaciones por la salud, ya que el gobierno asigna a ese sector más recursos que otro país europeo. El “índice de felicidad” tuvo también en cuenta el buen uso de las emisiones de carbono. Islandia es un gran usuario de energías limpias, ya que utiliza buena parte del agua caliente que bulle desde el suelo para las industrias, calefaccionar casas e invernáculos, donde pueden hacer crecer hasta bananas y naranjas.
Links: Información sobre Islandia
Fuente: Por su calidad de vida, nombran a Islandia el país “más feliz” de Europa - CLARIN








